Una obra con muy buenas ideas [Clarín]

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Una obra con muy buenas ideas [Clarín]

UN RECITAL CON HISTORIAS

A puro talento, “Lalá y el Toque Toque” combina canciones de todos los tiempos con diversas escenas teatrales.

Por Laura Falcoff |

Podríamos empezar por decir aquellas cosas que el espectáculo Lalá y el Toque Toque no hace, lista que está compuesta al menos por cuatro puntos. En primer e importante lugar, no toma a los chicos por tontos. Y luego: no usa música supuestamente infantil amasada con sonidos de rock estridente; no sostiene la obra sobre la participación del público; no hace referencias a la actualidad ni a la televisión.

En fin, la actriz y cantante Karina Antonelli, el músico Osvaldo Belmonte y la directora Luciana Zylberberg crearon un espectáculo a su entero gusto, lo que siempre es una saludable decisión; y si además, como en este caso, elegir algo por propia cuenta y riesgo está acompañado por talento y buenas ideas, el gusto personal de los artistas termina siendo compartido dichosamente por el público.

La estructura de Lalá y el Toque Toque consiste en una sucesión de escenas musicales conducidas por Karina Antonelli, encantadora actriz y cantante de preciosa voz. La acompaña el propio Osvaldo Belmonte como pianista y un grupo de instrumentistas; el conjunto está integrado por, además del piano, violín, clarinete, contrabajo, batería-percusión y cavaquinho.

La lista de canciones, alrededor de la cuales se crean pequeñas escenas teatrales, incluye hermosos éxitos de otros tiempos: Rubias de New York de Gardel y Lepera; Sul Cucuzzolo -un éxito de aquella gran cantante con aspecto de muchachito, la italiana Rita Pavonne- y también Esmeralda ráscame la espalda , El viento , Cada cual con su cada cuala , entre otras canciones del gran actor cómico y fenomenal imitador Pepe Iglesias “el Zorro.

La dirección de Luciana Zylberberg se ocupó particularmente de dar forma al orden general del espectáculo y de definir los dos personajes centrales: el severo pianista Raúl (encarnado por Belmonte) y su tímida e indecisa asistente Esmeralda, a cargo de Karina Antonelli, quien también interpreta otros personajes, como una desopilante diva italiana de los años ‘50.

La participación del público tiene el lugar justo, acotado; y tan bien llevado está Lalá y el Toque Toque que cuando aparece la pequeña escena “La bailarina”, que tiene un carácter lírico, íntimo y concentrado, esta escena encuentra a los espectadores pendientes de una diminuta muñeca bailarina movida por Karina mientras cantan, ella y Osvaldo, una serena y hermosa canción.

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